Cómo, cuándo y por qué usar Agua Termal

 

Un gesto indispensable para hidratar y fortificar la piel de tu rostro en cualquier momento del día.

vimos una vida cada vez más ajetreada, sufrimos estrés y siempre estamos cansadas, no llevamos una alimentación tan sana como deberíamos y, por si fuera poco, estamos continuamente expuestas a agentes externos como la contaminación, el viento, los cambios bruscos de temperatura o los rayos UV del sol. Todo esto hace que nuestra piel se resienta y se vea apagada, prematuramente envejecida y sin tono. Sin embargo, está en tu mano evitarlo, y la falta de tiempo ya no puede ser más una excusa.

Calmante, anti-irritante, refrescante, fortificante, regeneradora, antioxidante, estimulante, oxigenante y protectora. Todos estos adjetivos describen cómo el uso regular del agua termal dentro de tu rutina de belleza ayuda al cuidado diario de tu piel. Pero hay mucho más…

Apta para todo tipo de pieles, incluso las más sensibles y delicadas, un agua termal es rica en su formulación y se convierte en uno de los productos más completos que podemos usar gracias a la acción de quince minerales y oligoelementos excepcionales que refuerzan las defensas naturales de la piel y previenen su alteración frente a las exposiciones solares, estimulan la renovación epidérmica, o reestablecen el pH de la piel frente a agresiones químicas.

El porqué incorporar el agua termal a nuestra ‘rutina beauty’ está más que claro pero, ¿cómo y cuándo debemos utilizarla? Como te decíamos antes, la falta de tiempo ya no puede ser una excusa, pues solo te llevará unos segundos: es tan sencillo como pulverizar el Agua Termal Mineralizante sobre tu rostro, dejarla actuar unos segundos, y secar delicadamente con un pañuelo de papel.

Por eso, aunque su uso estándar recomienda utilizarla por la mañana (para refrescar, hidratar y ayudar a fijar el maquillaje) y por la noche (como complemento final de una limpieza del rostro perfecta), la podrás utilizar a cualquier hora del día y en cualquier lugar: en la oficina, para restaurar y recuperar la luminosidad del rostro de forma inmediata; al terminar de entrenar o durante tu sesión en el gimnasio, para refrescar, calmar la congestión, evitar rojeces y hacer una recarga de minerales; durante un viaje, para hidratar y eliminar los signos de fatiga y, sobre todo, en verano, ya que refuerza las defensas naturales de la piel frente a la radiación ultravioleta, y rehidrata la piel tras un baño en el mar o en la piscina.

¡Ya no tienes ninguna excusa para no lucir una piel radiante 24 horas al día!

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